Quiénes somos

FriendlyPet.es buscando la comunicación, el respeto y el bienestar de las mascotas

FriendlyPet.es es un proyecto nacido para compartir conocimientos, anécdotas y crear conciencia sobre los animales con los que elegimos compartir nuestras vidas. Y como cada cual tiene criterio propio, en mi criterio no concibo que un animal enjaulado comparta nuestra vida. Por este motivo, algunas mascotas comunes como aves o roedores, entre otros, no están incluidos en este blog.

No creas que hablo desde la perfección, o la verdad absoluta. Hablo desde mis experiencias personales que incluyen: lo que me han enseñado mis peludos, lo que he aprendido estudiando, lo que he aprendido trabajando.

Maestros personales

Diana, el primer perro que entro en casa

Diana fue una perra maltratada que entró en mi infancia con las almohadillas y el cuello en carne viva, llena de parásitos, enferma, flaca y sucia. Me hizo ver que el cariño no lo cura todo, pero casi. Fueron muchas las visitas al veterinario en los primeros meses, muchos los comportamientos que no parecían «perrunos», y mucha la inteligencia que demostró a medida que pasaban los meses y se integraba en la familia. Mis padres nunca la dejaron entrar en casa, así que pasé muchas tardes de lluvia metida en su caseta con ella. Nunca olvidaré el día que me defendió, ni el día que huyó de mi por coger un palo (mi super espada, que yo solo tenía 9 años) para jugar a piratas con los amigos.

Sirio, mi capricho adolescente

Sirio fue mi capricho adolescente. Tan capricho, que empezó durmiendo en el suelo de casa en una colchoneta y pronto empezó a echarme de mi propia cama. Sufrí las dificultades de convertir un cachorro en un perro adulto equilibrado. De hecho, viví el fracaso de no saber cómo educar a un perro. Eso sí, con todas las alegres locuras que sólo dos adolescentes comprenden (aunque sean de distinta especie). De hecho, no sabría decir quien estaba más alocada. También comprendí porqué se compara tan a menudo a los perros con niños. Pasamos miles de horas de parque y aprendí mucho del resto de propietarios de perros. También convivió unas semanas con el gato de mi abuela mientras estuvo ingresada. ¡Menuda experiencia!

Reina y yo en un parque al que nunca iban perros

Reina y Blanquito eran dos conejitos enanos que mi jefe iba a soltar en el campo. Los cambios en las normas ya no permitían la venta de animales en las clínicas veterinarias, pero yo sabía que no sobrevivirían, así que los recogí. Con tan buena suerte, que Reina dio a luz cuando aún no había terminado su «chalet». Las dos pequeñajas que no logré colocar, me las quedé también y ahí viví toda clase de experiencias. Reina y Blanquito eran estables, cariñosos y obedientes, hasta los llevaba al parque con arnés y correa (¡en aquellos tiempos!). Lines era terriblemente tímida y miedosa. Y Nieves era lo más agresivo que he visto nunca en conejo, sobre todo durante el celo.

Lucky, después de año y medio en casa

Lucky era una abuelo que enviaban a la perrera, donde yo sabía que su carácter caprichoso y agresivo lo llevarían a la muerte. Me enseñó la importancia del respeto y la colaboración, la importancia de no confundir a un compañero con un soldado (sobre todo cuando tu peludo no está capacitado para comportarse como un soldado). El primer año fue muy duro, porque mordía por todo. Los educadores y veterinarios a los que consulté me recomendaban sacrificarlo, pero no pude hacerlo. Al final nos labramos una amistad. A día de hoy, es al que más añoro de todos.

Lucky y Lua aceptaron muy bien al schnauzer que tuvimos en acogida

Chipi iba camino de la perrera, donde su infección de piel (que lo había dejado casi calvo) y su extrema delgadez hacían que fuese invisible. Con él aprendí la importancia del descanso, el veterinario y los cuidados básicos. Además, confirmé lo superficiales que son las personas. Una vez recuperó su aspecto de schnnauzer pura raza, en seguida le salieron pretendientes. Finalmente le salió una buen familia en mi barrio y seguimos en contacto hasta que murió de viejo.

La perra más miedosa del mundo

Lua es una de esas perras a la que nadie da una oportunidad porque «parece peligrosa». A día de hoy es mi niña bonita; y como la he prohibido morirse, lo será siempre. De ella he aprendido la importancia de ser un buen referente, aportando seguridad pero permitiendo el desarrollo individual. Y también que hay más de un modo de ser feliz, más allá de los estereotipos. Aunque ha superado muchos de sus miedos, hay alguno que ya he asumido que nunca superará. Sin embargo, en la actualidad he logrado que lleve una vida feliz y con un nivel de miedos ridículamente bajo.

Maestros teóricos

Buscando ayuda para mi perra con miedos descubrí a alguien cuyos seminarios daban sentido a todo lo que había vivido con Lucky y aún vivo con Lua. Comprendí las inexplicables consecuencias de permitir a mi «perro agresivo» que mandara en casa. Ayudaron a mi perra con miedos a ser un poco menos miedosa y más feliz. Me enseñaron a comprenderla y aceptarla como individuo completo y complejo.

Cursé estudios privados de auxiliar de veterinaria y peluquería canina porque quería trabajar ayudando a los animales. Sin embargo, han sido y son mi curiosidad (con ayuda de las búsquedas académicas) junto con seminarios y libros, los que más me han enseñado y enseñan. Especialmente en etología. Una rama en la que muchos veterinarios están muy verdes y, sin embargo, se permiten considerar intrusos a verdaderos maestros sólo porque no fueron a la Universidad.

Otros maestros

Durante mis años como auxiliar y peluquera en distintos centros, observé una elevada incidencia en problemas dermatológicos, gástricos y otitis, en animales jóvenes. Comencé a interesarme por la nutrición y comencé a descubrir un mundo con mucha desinformación. Desde entonces sigo esforzándome por aprender y contrastar la información.

El gato de un vecino

Tratar con tanta variedad de perros y gatos (los míos, de amigos, del trabajo y en las protectoras) me ha llevado a acumular un curioso anecdotario de aventuras y desventuras. Tanto a nivel de dolencias veterinarias, como cuestiones de educación, comportamiento y errores comunes durante procesos de adopción y CES.

Objetivo de FriendlyPet.es

Sueño con una sociedad emocionalmente desarrollada donde la tolerancia, la empatía y la solidaridad no sean sólo términos de moda, vacíos de significado. Sin embargo, la empatía tiene su base en el conocimiento y la experiencia. Espero poder aportaros el punto de vista que vuestra mascota no puede comunicaros por falta de palabras. Puede que no sea mucho pero dice un refrán que:

HACE MÁS QUIEN QUIERE

QUE QUIEN PUEDE

Si tienes algo que aportar, puedes escribirme al facebook.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.